jueves, 23 de mayo de 2013

El diádoco

Germán Vargas Lleras se va del Gobierno. Renunció a su cargo como Ministro de Vivienda y ahora supuestamente se va a dirigir la Fundación Buen Gobierno, un think tank fundado por el presidente Santos hace unos 15 años. Con esta movida, se supone que Vargas Lleras sale para dedicarse a allanar el terreno para una eventual reelección de Juan Manuel Santos. Muy seguramente ese es el plan, pero creo que eventualmente Vargas Lleras terminará siendo el candidato de la Unidad Nacional, el diádoco de Santos. Paso a explicar las razones para esta opinión.



Santos hizo su apuesta con base en una única baza: el éxito del proceso de paz. Es probable que, a pesar de los obstáculos que, como se preveía, iba a tener el proceso, éste llegue a buen término. Pero creo que ni aún así le alcanzará la gasolina al presidente. Su imagen viene en franco deterioro desde hace meses y el desgaste es evidente. Sólo fenómenos mesiánicos como el de Alvaro Uribe parecen tener el aguante suficiente para llegar fuertes a una reelección. Santos ha hecho intentos desesperados e incluso ridículos para "conectar con la gente", pero no se ha visto un beneficio duradero de esto. Por eso veo muy probable que el mandatario delegue su aspiración en un sucesor continuista, y nadie más apropiado que Vargas Lleras, quien renunció justo a tiempo para no inhabilitarse.

Vargas Lleras tiene buenas credenciales para presentarse como candidato. En las elecciones de 2010 ocupó un notable tercer lugar, siendo sólo superado por el candidato que recibió el guiño mesiánico de Uribe (Santos) y por el que encabezaba un importante movimiento como lo era la Ola Verde (Mockus). La votación obtenida por Vargas Lleras (1.473.627) no es nada desdeñable y demuestra que tiene un importante arrastre político. Además se ha mantenido vigente. Vinculado desde el primer día al gobierno de su amigo Juan Manuel Santos (a tal punto que algunos de sus antiguos pupilos ahora lo son del Jefe de Estado, como la secretaria privada Cristina Plazas), inició impulsando los proyectos legislativos del Gobierno y manejando a las bancadas leales desde el Ministerio del Interior, luego se convirtió en la cabeza visible de un proyecto muy ambicioso a través del Ministerio de Vivienda: la construcción de 100.000 casas a costo cero para sus propietarios. Esta iniciativa, que desde un momento se vio con orientación electoral, parece haberle dado a Vargas Lleras la suficiente visibilidad para mantenerse vigente.

Hay, sin embargo, algunos obstáculos en el camino de Vargas Lleras a la candidatura. La primera, sin duda, es la propia ambición de Santos. Podría suceder que su afán de querer estar en el poder por otro período lo lleve a lanzarse. Pero si los niveles de popularidad no andan bien, sería un suicidio político que pondría un riesgo la continuidad de las políticas santistas que el propio presidente ha manifestado querer que se reelijan por encima de su propia persona. Otro obstáculo es la reticencia de algunos sectores de la Unidad Nacional (esa amalgama conformada por la U, los liberales, los conservadores, Cambio Radical y los verdes) a apoyar la figura de Vargas Lleras en las elecciones de 2014, por situaciones como las que exponía este artículo a comienzos de la administración Santos. Esto podría causar fisuras en la coalición y defecciones principalmente hacia el uribismo. Sin embargo, hay una cosa clara: muchos de los políticos de la Unidad Nacional van hacia donde estén los puestos y los favores políticos, y Vargas Lleras, al estar respaldado desde el alto Gobierno, estaría perfectamente en capacidad de ofrecer eso que, si bien es un síntoma de lo enfermo que está nuestro sistema político, hay que reconocer que, sumado a la popularidad, es la llave al triunfo. Vargas Lleras es un avezado político y no creo que le quede grande limar algunas asperezas.

Creo, entonces, que ungiendo a Vargas Lleras como diádoco, el santismo puede dar una pelea interesante en las presidenciales y sin arrastrar el lastre del desgaste que significa gobernar. Las elecciones de mayo prometen ser una carrera muy interesante en donde se han de medir fuerzas la centro-derecha santista, la derecha radical uribista y una tercería que, como lo anota Catalina Bocanegra, muy bien puede provenir de Progresistas. Veo entonces cada uno de estos tres grupos representados por Vargas Lleras, un uribista purasangre tipo Pacho Santos o Lafaurie, y Antonio Navarro Wolff. Veremos entonces cuál es la visión de país que se impone.

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