Durante los meses de diciembre y enero, dediqué buena parte de mi tiempo libre a leer la trilogía que escribió Santiago Posteguillo en torno a la figura de Publio Cornelio Escipión Africano, vencedor de Aníbal y, gracias a ello, el primero de los "hombres fuertes" romanos. Al igual que le ha sucedido a muchos que han ido a ver "Lincoln" (incluyéndome), esta obra de novela histórica me generó una serie de reflexiones sobre fenómenos de la política de estos tiempos, a la luz de lo que ocurrió a la orilla del Tíber 2200 años atrás, naturalmente relacionados con el surgimiento de figuras que, para bien o para mal, descollan en medio de los ires y venires de un Estado.