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jueves, 14 de febrero de 2013

Respice post te

Durante los meses de diciembre y enero, dediqué buena parte de mi tiempo libre a leer la trilogía que escribió Santiago Posteguillo en torno a la figura de Publio Cornelio Escipión Africano, vencedor de Aníbal y, gracias a ello, el primero de los "hombres fuertes" romanos. Al igual que le ha sucedido a muchos que han ido a ver "Lincoln" (incluyéndome), esta obra de novela histórica me generó una serie de reflexiones sobre fenómenos de la política de estos tiempos, a la luz de lo que ocurrió a la orilla del Tíber 2200 años atrás, naturalmente relacionados con el surgimiento de figuras que, para bien o para mal, descollan en medio de los ires y venires de un Estado.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Divorcio a la europea

En días recientes hemos constatado cómo la crisis que afecta a Europa está exacerbando sentimientos nacionalistas no sólo a nivel de cada Estado miembro vigente, sino de regiones dentro de algunos de estos Estados. Como suele suceder con no pocos matrimonios, mientras se está en los gloriosos todo es paz y amor, y las diferencias que subyacen se suelen dejar de lado al ser mayores los beneficios, pero apenas surgen las dificultades, sobre todo las económicas, las diferencias empiezan a contar más hasta que se termina optando por el divorcio. Cabe echarle un vistazo a tres de estos casos: Cataluña en España, Escocia en el Reino Unido y Flandes en Bélgica.

jueves, 16 de agosto de 2012

Rigoberto


Cuando faltaban apenas 60 kilómetros de los 260 que tenía la prueba, él hacía parte del montón, llevaba un bajo perfil. No había nada que hiciera prever un desenlace distinto al de cumplir con eso que llaman presentación decorosa. En ese momento él vio como Cancellara lanzaba su ataque, y decidió pegarse a su rueda. Unos segundos después miró a su alrededor y vio cómo con ellos apenas venían un puñado de suizos, italianos, españoles y británicos. Era un grupo de 25 y el lote había quedado 50 segundos atrás. Entonces vino lo imprevisible. Cancellara cayó. Sólo en ese instante él sintió que las condiciones estaban dadas para dar la lucha final. Se lanzó a pedalear con todas sus fuerzas, buscando aventajarse. Vinokourov tuvo la misma idea y pronto se volvió una lucha de dos. El kazajo venía pegado a su rueda. Era el líder. Algo que no estaba ni en los planes más ambiciosos la noche anterior. Pero entonces sus piernas le fallaron y Vinokourov pasó. Plata. Una plata que parecía amarga al principio, pero que luego se transformó en motivo de una inmensa satisfacción, pues era la recompensa a años de trabajo duro y dedicación.